jueves, 14 de abril de 2016

El "cornetto": ese instrumento raro (III)



Llevo varios dias dándole vueltas a cómo poner por escrito una idea sumamente sencilla que se me ha venido a la cabeza, para expresarla concisa y breve. Y no soy capaz.

El caso es que en esencia se podría decir que hay dos grandes grupos de instrumentos de viento madera atendiendo a su digitación: instrumentos en do e instrumentos en fa.

En una flauta de pico soprano, si cierras todos los orificios, suena un do. En una flauta travesera, si cierras los platos o anillos y llaves correspondientes a los mismos dedos, suena un do. Lo mismo ocurre con el oboe o el corno inglés. Incluso el traverso responde a este esquema, aunque no juegue el mismo papel el meñique de la mano derecha. Y, en el caso de saxofones, normalmente transpositores, el do escrito se obtiene del mismo modo, sea el saxo que sea. Otra cosa es la nota que suene.

En una flauta de pico alto, con la misma digitación, suena un fa. Y con esa misma digitación en el fagot suena un fa. Y en instrumentos de época suele suceder con sus versiones alto o bajo, como por ejemplo con el  cromorno, flauta de pico o chirimía.

Y, por último, tenemos el caso particular del clarinete que en su registro grave está en el grupo de instrumentos en fa y en el agudo en el de instrumentos en do ya que, por naturaleza, no produce armónicos pares y por tanto su “primer armónico” no es la octava sino la docena (octava + quinta).

Excepciones a la norma, como siempre, las hay. Y el "cornetto", como instrumento raro, es una de estas excepciones.

  • Con todos los orificios cerrados, una posición de dedos que en un instrumento en do correspondería a un re y en uno en fa a un sol, el "cornetto" emite un la (y con buena técnica de labio se puede incluso bajar al sol).
  • Con todos los de la mano izquierda cerrados y los de la derecha abiertos, posición que en un instrumento en do produce un sol y en uno en fa emite un do, en el "cornetto" emitimos un re. 
La digitación es en esencia la de cualquier instrumento de madera de la época –con algunas diferencias en las notas cromáticas, por ejemplo– pero desplazada con relación a cualquiera de los dos grupos habituales: ni responde a la digitación en do ni a la de fa.

Esto supone una dificultad añadida de la que nadie te advierte cuando empiezas. Si vienes de la madera te advertirán del nuevo mundo que supone la embocadura. Si vienes del metal te advertirán del nuevo mundo que supone utilizar los dedos de ambas manos. Pero nadie te advierte de que no hay esquema de digitación conocido que puedas aprovechar, recordar o asimilar, asumiendo que a estas alturas de la película todos hemos pasado en el colegio por la flauta dulce, con mejor o peor experiencia.

Viniendo del metal posiblemente dé lo mismo aprender una digitación u otra, pero viniendo de la madera es un pequeño obstáculo que se puede salvar de dos maneras. Una es evidente: aprender un esquema de digitación nuevo. La segunda, transportar; decidirse por la digitación más familiar, do o fa, y cambiar de clave al vuelo.

En mi caso, como voy viejo, hice el esfuerzo de aprender un nuevo esquema de digitación. Y si me esfuerzo, soy capaz. Pero me ha resultado mucho más cómodo recordar la lectura en clave de do en segunda y asumir el "cornetto" como un instrumento en do. Puede parecer una salida menos ortodoxa, no sé realmente cómo se desenvuelven los demás “cornettistas”, ya me enteraré, pero el sistema me da resultado y me resulta natural. Debe de ser alguna influencia por haber estudiado hace años algunos cursos de clarinete.

Y no os podéis imaginar lo útil que es desenvolverse con soltura con la transposición al vuelo cuando tratas de tocar un "cornetto" a=466 acompañado por tus amigos y sus instrumentos a=415: tratas al "cornetto" como un instrumento en do, cambias la clave de sol por la clave de fa en cuarta y ¡a tocar! (Y aquí es cuando descubres que Do Mayor tiene 3 bemoles :-D).

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