miércoles, 16 de marzo de 2016

El "cornetto": ese instrumento raro (II)


Para continuar con las rarezas de la corneta, del “cornetto”, es imprescindible mencionar su construcción. A grandes rasgos, todos los instrumentos de viento madera (los que se siguen haciendo de madera, dejemos traveseras y saxofones al margen) se fabrican de la misma manera: se parte de unos tarugos de madera que se tornean exteriormente y se taladran interiormente. A los tubos resultantes se les abren los orificios que al abrir y tapar luego con dedos o llaves permitirán emitir las distintas notas del instrumento. Según el instrumento, será de una o más piezas, con campana más o menos acusada o sin ella, con el exterior muy trabajado o de líneas simples. El proceso básico, en esencia, es el mismo.

Pero el “cornetto” es raro hasta en esto. Su longitud es la de un oboe o clarinete moderno; su taladro interior es cónico; su exterior es ochavado, lo que quiere decir que tiene ocho caras en lugar de ser redondo y además, el tubo no es recto, sino que se va curvando, normalmente hacia la derecha.

El hecho de ser un instrumento curvado hace imposibles dos de las operaciones esenciales que enumeraba anteriormente: el torneado y el taladrado.

¿Cómo se construye entonces? Se parte de un trozo de madera que tenga la longitud adecuada y, ya de partida, la forma parecida a la curvatura que va a tener el instrumento.
Este trozo de madera se corta en dos mitades en sentido longitudinal. En cada mitad, y con ayuda de plantillas, se esculpe, talla o vacía, como prefiráis, a mano con herramientas de carpintero la mitad del cono interior. Trabajo manual que exige precisión (la conicidad ha de ser progresiva y sin saltos) ya que en un paso posterior ambas mitades han de volver a unirse por medio de colas para formar el tubo. Con ambas mitades unidas se trabaja el exterior y se tallan las ocho caras del instrumento y se labra la parte superior con detalles en forma de rombos o diamantes. Se practican los taladros de los orificios para los dedos (uno para el pulgar de la mano izquierda y seis restantes en la cara opuesta para los dedos índice a anular de ambas manos) y por último se envuelve el instrumento en pergamino. Esta envoltura (una de las características que lo hacen inconfundible) tiene varias funciones: por una parte ayuda al sellado del instrumento y a mantener unidas sus mitades y por la otra ayuda a sujetarlo convenientemente, ya que piel contra cuero agarra más que piel contra madera pulida y barnizada. Y conviene mencionar que sólo hay tres dedos para sujetar el instrumento de forma permanente: pulgar de la mano derecha y las falanges proximales de ambos dedos índices, ya que la boca no realiza tanto esa función porque la boquilla queda por fuera, aunque sí es un punto de apoyo, evidentemente, y el resto de dedos se usan para tocar. Eventualmente los meñiques pueden ser puntos de apoyo auxiliares.


Otros cornetos, como el “muto” o el “diritto” se construyen por el método habitual de torno y taladro. Únicamente el curvo o “nero”, junto con la versión tenor “lizard” o lisarda y el serpentón, se construyen con este curioso método. Como excepción, el serpentón es circular en su sección transversal tanto interior como exteriormente, pero se trabaja en dos mitades que luego son reunidas para formar el cuerpo del instrumento.

Sin embargo hubo otros instrumentos curvos anteriores al “cornetto” que se fabricaron por medio de torno y taladro y a los que la curvatura se les proporcionaba en un proceso posterior tras el ablandado de la madera con calor, suspendiéndolos en vapor de agua en dos sesiones durante un par de días consecutivos cuidando de que no se humedeciera la madera, y curvándolos contra una horma y forzándolos a permanecer en esa curvatura por medio de tiras o cuerdas durante unas dos semanas. Para evitar el aplastamiento interno del taladro durante el doblado, el tubo se rellena con arena. Es el caso del cromorno, del que podéis ver este método de doblado, llevado a cabo por el luthier Eric Moulder, en este vídeo



El motivo de que no se emplee el mismo método para construir el “corneto”, teniendo en cuenta que la curvatura, tanto por ángulo como por radio, es menos agresiva en este que en el cromorno, es algo que desconozco.

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