jueves, 10 de marzo de 2016

El "cornetto": ese instrumento raro (I)

En las Navidades de 2014 encargué una corneta, que llegó a mis manos a mediados de mayo de 2015. Al decir corneta no me estoy refiriendo a ese instrumento de metal que parece una trompeta chiquita, en algún caso sin pistones, que estamos acostumbrados a ver en bandas de guerra o procesiones de Semana Santa. La misma denominación sirvió para nombrar un instrumento que se usó en los sXVI y sXVII, en nada parecido a la corneta actual, y que hoy no dudaríamos en adjetivar de "raro".

Esta otra corneta (cornett en inglés; cornetto en italiano; cornet à bouquin en francés; zink en alemán; y que, para evitar equívocos, podemos encontrar que la llaman "corneta renacentista", "corneta barroca" o, incluso, por su denominación italiana) fue instrumento solista y virtuosístico aunque tampoco era raro haciendo conjunto con sacabuches doblando las voces de un coro.

Es un instrumento raro por unas cuantas razones, que iré desgranando en sucesivas entradas. Incluso es posible que algunas de esas razones de su "rareza" hayan sido también causa de su desaparición. Porque sí, una de las causas de ser un instrumento raro es, precisamente, que ha desaparecido -como tantos otros instrumentos de época-, y sólo se ve gracias a reconstrucciones y a su empleo en grupos que usan instrumentos originales o réplicas para interpretar música de la época.

Un paso más allá de su desaparición, y algo que lo diferencia de otros tantos instrumentos desaparecidos, es que no sólo desapareció, sino que lo hizo sin dejar sucesor. Me explico. Si tomamos cualquier instrumento antiguo no es difícil encontrar una similitud con algún instrumento actual, bien porque es una evolución o mejora de aquél o porque presenta analogías con algún instrumento actual. Incluso otros instrumentos antiguos "raros" como el cromorno o el rackett tienen alguna conexión con instrumentos habituales actuales. El cromorno, con su doble lengüeta encerrada en una cápsula que tanto evita que el músico tenga contacto con las lengüetas como ayuda a mantener la presión de aire que lo hace sonar, se puede emparentar con cualquier puntero de gaita (la cápsula es el fuelle, y la doble lengüeta no entra en contacto con los labios del músico). El rackett, a pesar de parecer más una lámpara de aceite que un instrumento musical, podría considerase una especie de antiguo fagot en forma compacta. Hasta la vihuela y la guitarra eléctrica están relacionados en cierto modo.

En cambio la corneta, el "cornetto", no. Creo que podría decirse que es el único al que no se le puede encontrar un instrumento actual habitual del que puedas decir "es como un". ¿Por qué? Por que está a medio camino entre lo que consideramos un instrumento de viento madera y un instrumento de viento metal.

Corneta en sol - a=466 Hz - Construida en resina.

La corneta es un tubo cónico con una longitud similar a la de un oboe o un clarinete actual, aunque levemente curvado hacia un lado -normalmente el derecho- posiblemente como reminiscencia de su origen -al igual que el nombre, un cuerno animal- y a la vez como solución ergonómica para facilitar el trabajo con la mano más alejada de la boquilla, con seis orificios para los dedos (no se usan los meñiques para tapar orificios) más uno en la parte posterior para el pulgar de la mano izquierda, pero que para producir el sonido emplea una boquilla en forma de copa similar a la de los instrumentos de viento metal. El sonido no lo produce una lengüeta de caña, ni simple ni doble, ni el flujo de aire cortado contra un bisel. El sonido lo crea la vibración de los labios en la copa de la boquilla y se amplifica y modula en el cuerpo del instrumento, tapando y destapando orificios con los dedos.

El exterior del tubo no es cónico, sino ochavado. Si lo cortáramos transversalmente veríamos que su exterior es un polígono regular de ocho lados y su interior una circunferencia. Desde la boquilla hasta el primer orificio, presenta un trabajo decorativo de talla en forma de rombos o diamantes. Hecho tradicionalmente de madera, se recubre de cuero o pergamino teñido (normalmente en negro, de ahí en que italiano se le conozca como "cornetto nero" para distinguirlo de otros parientes como el "cornetto diritto" o el "cornetto muto"), que también suele presentar algún tipo de decoración por impacto, filigranas y sellos o firmas del constructor. El porqué de este recubrimiento lo trataré en entradas futuras. Las réplicas actuales se suelen hacer en maderas similares a las empleadas en su época de esplendor, aunque es posible conseguirlos confeccionados en resinas sintéticas por moldeado o, incluso, por impresión 3D.

Todo parecido con los instrumentos de viento metal empieza y acaba en la boquilla que, además, es más pequeña que la de una trompeta. Por la corta longitud del tubo en comparación con la del tubo de una trompeta, por ejemplo, no hay posiblidad de producir sonidos en la serie armónica, salvo la octava. Incluso la afinación depende de la maestría y control del instrumentista, ya que se puede hacer fluctuar medio tono arriba o abajo sólo con el flujo de aire y la presión de los labios para una posición de dedos determinada.

Tiene una extensión de dos octavas y una quinta, desde el sol por debajo del do central hasta el re sobre la segunda línea adicional por encima del pentagrama, en clave de sol en segunda.

Se ha ganado fama de instrumento difícil lo cual, sin ser falso, creo que no es del todo exacto, por cuanto esa afirmación deja entrever que existe algún instrumento fácil, y no lo hay. He empezado desde cero con él. Sólo. Sin profesor, como autodidacta, con la única ayuda de un método escrito por Jeremy West y audiciones de grabaciones de buenos intérpretes. Sin experiencia en la embocadura de viento metal. En casi dos años, aunque no puedo decir que me dedique a ello intensivamente, creo que puedo decir que ya me suena más a "cornetto" que a la berrea del venado -comparación que debo a Diego Rojo- con una afinación que ya cae en el rango de "posiblemente aceptable". Queda mucho por mejorar, como ganar resistencia y completar la extensión del instrumento; si además lo consigo con la misma calidad tímbrica, ya sería la bomba. Pero no me está resultando más difícil de lo que recuerdo me costó empezar a sacar un sonido aceptable del clarinete cuando lo estudié como debe ser, con profesor y matriculado en un Conservatorio, hace ya no sé cuántos años (sí que lo sé, pero no los voy a decir).

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