lunes, 6 de enero de 2014

Dinosaurios

Hoy es un buen día para que los Reyes Magos hayan dejado junto a los lustrosos zapatos -después de haber dado buena cuenta del turrón, unos mazapanes, el cava y un cubo de agua para cada camello- esa copia de una flauta de pico alto en fa según Bressan, con sus anillos en marfil (sintético, eso sí, que no es cosa de andar masacrando elefantes por ello), con digitación original, afinada a 415 Hz (porque hay que llegar a un compromiso con el resto del consort), en madera de boj europeo y ese acabado atigrado del que estás prendado desde que lo viste en la web de algún artesano.

Pues no. No lo han hecho. Esta vez no ha sido y habrá que seguir esperando. Mientras vosotros vais abriendo los regalos que os hayan dejado, vamos a hablar de los dinosaurios -dicho cariñosamente- extintos de la familia de las flautas de pico.

Quizá el momento de mayor esplendor de las flautas de pico haya sido el Renacimiento. Cierto es que en el Barroco se escribió mucha y muy buena música para la flauta de pico, pero también es cierto que es en esta época cuando se ve superada y desplazada por el traverso, que sería el que al final evolucionará hasta convertirse en la flauta travesera de hoy y hacer desaparecer a la flauta de pico del repertorio musical, hasta hace bien poco.

Es en el Renacimiento cuando la familia de la flauta de pico creció en número de instrumentos. Hoy en día estoy seguro de que en líneas generales la gente sólo identifica a la flauta de pico con la soprano porque es la que habitualmente se enseña a tocar en los colegios. Habrá quien incluso sepa de al menos cuatro tipos, que por nombre se corresponden con la voz humana, y conozca la soprano, alto, tenor y bajo; posiblemente también la sopranino y habrá quien haya tenido contacto con ellas tocando en algún cuarteto formado por flautas de pico.

Pero en el Renacimiento hubo una verdadera explosión y desarrollo en la familia de las flautas de pico. En parte, supongo, por ser un instrumento relativamente fácil de construir, relativamente fácil de tocar y, también relativamente, barato y, además, debido a su limitada extensión (entre una decimotercera -es decir una octava más una sexta- y las dos octavas), la única manera de abarcar más registros era construir más y más instrumentos en la familia.

Michael Praetorius (1571-1621) recoge, en la Organographia del Syntagma Musicum la siguiente serie de instrumentos, relacionada de más agudo a más grave (de menor a mayor tamaño), acompañada del grabado correspondiente,

  • Klein flöttlin (sopranino) en sol4
  • Discant (soprano) en re4
  • Discant (soprano) en do4
  • Alt (contralto) en sol3
  • Tenor (tenor) en do3
  • Bassett (bajo) en fa2
  • Bass (bajo) en sib1
  • Groß Bass (contrabajo) en fa1
En base a las descripciones y grabados del Syntagma Musicum de Michael Praetorius o del Harmonia Universelle de Marin Mersenne (1555-1648) tenemos constancia de la existencia de estos instrumentos en aquel entonces, del mismo modo que del hallazgo de fósiles tenemos constancia de la existencia en tiempos más remotos de los dinosaurios. Bueno, y gracias a que también se han conservado algunos instrumentos, en mejores o peores condiciones.

Por suerte, es más sencillo hoy reconstruir o recrear estos instrumentos a partir de la información disponible, de los pocos ejemplares conservados y del saber hacer de los artesanos, que recrear un dinosaurio. Y de hecho hay artesanos animados a hacerlo. Me viene a la mente Adriana Breukink, que con las Schnitzer y las Bassano, tiene en su oferta toda una familia formada por:

  • Sopranino en sol4
  • Soprano en re4
  • Soprano en do4
  • Alto en sol3
  • Alto en fa3
  • Tenor en re3
  • Tenor en do3
  • Basset en sol2
  • Bajo en fa2
  • Contrabajo en do2
  • Contrabajo en sib1
  • Subbajo en fa1
  • Subcontrabajo en sib0
Para ver y escuchar estos instrumentos podeís encontrar en youtube el canal de The Royal Wind Music que, aunque tiene relativamente pocos videos, es realmente interesante.

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