lunes, 16 de diciembre de 2013

Del engrase de la flauta

El porqué del engrase.
La madera del instrumento va a estar en contacto con la humedad a lo largo de la vida del instrumento, algo que no es que le venga precisamente bien. Del mismo modo que es importante enjuagar bien el instrumento y dejarlo secar al aire tras cada uso, ya no sólo por el instrumento en sí, sino por los microorganismos que se pueden desarrollar en la madera y que pueden afectar a nuestra salud, también es importante tratar la madera contra los efectos de la humedad e hidratarla.
Al engrasar la flauta la estamos protegiendo y al mismo tiempo estamos hidratando; la protegemos evitando en lo posible que la humedad la pudra y que se desarrollen hongos o mohos y la hidratamos evitando que se resequen sus fibras.
Dice Joseph S. Wisniewski en Dolmetsch Online:
"A lo largo de la mayor parte de la historia, los instrumentos musicales no se engrasaban. Pero tampoco a lo largo de la mayor parte de la historia esos mismos instrumentos eran construidos en Alemania en invierno, metidos en un avión, transportados casi al vacío a 10 km de altitud y entregados diez horas después en el desierto de California o en los pantanos de Florida (bueno, tal vez los ejemplos sean un tanto extremos). Engrasar la madera dificulta que el agua penetre en ella o la pierda. No es que detenga totalmente la ganancia o pérdida de humedad, pero proporciona cierto grado de "barrera de vapor" y reduce los inconvenientes de rotura o deformación del instrumento o incluso el agrandamiento del grano (de la madera) en el taladro interior."
¿Qué engrasar y qué NO engrasar?
Hay que engrasar casi cualquier parte de la flauta que entre en contacto con la humedad del soplido, salvo el bloque y el interior del canal. Es decir, conviene engrasar el taladro interior de la flauta, tanto en la cabeza (que va a ser la parte que más se va a humedecer cada vez que toquemos) como en el cuerpo y en el pie. Al engrasar el interior de la cabeza hay que tener especial cuidado en no impregnar el bloque y que no nos entre en el interior del canal, pero sí hemos de engrasar la parte superior del bisel en el exterior del instrumento y las paredes de este. En cuanto al cuerpo y pie no es mala idea impregnar el interior de los pequeños orificios sonoros que tapamos con los dedos.
El motivo de no engrasar el bloque es bien claro: el engrase protege la madera de la humedad y, en cierto modo, la impermeabiliza. Recapitulando lo comentado en Afonía (I) y Afonía (II) el bloque se encarga de absorber la humedad del soplo a través del canal y permitir que este esté expedito. Si el bloque se impermeabiliza impedimos esta función y si, además, se engrasa por la parte del canal, el resultado es claro: la grasa va a evitar por un lado que el bloque absorba y por otro se van a ir formando diminutas gotas que terminarán por obstruir el canal e impedir el paso del aire.
Esto es fácil de comprobar y si alguien tiene ganas de hacer un pequeño ejercicio que pruebe a mojar un poco la yema de un dedo en aceite de cocina o a extender vaselina en ella para, a continuación, poner ese dedo y otro (este otro sin aceite ni vaselina) bajo un chorro de agua. Al apartar los dedos del agua veréis lo que quiero decir.

¿Con qué engrasar?
Cualquier artesano al que consultes, bien directamente o bien leyendo en sus respectivos sitios web las recomendaciones para el cuidado de sus instrumentos, dirá que aceite de semillas de lino prensadas en frío: aceite de linaza. Lo prefieren porque es más espeso y endurece al secar, por lo que la capa de protección es más duradera y resistente. Por el contrario, y debido a ello, es de difícil aplicación, ya que puede formar residuos sólidos en el interior del instrumento, además de ser fácilmente inflamable. Ronald Wick, el constructor holandés que hizo la voice flute que tengo, diluye el aceite de linaza con un poco de esencia de trementina para facilitar la aplicación.
La alternativa que proponen la mayoría de fabricantes no artesanos es la de usar aceite de almendra dulce, que es mucho más líquido y fácil de aplicar y practicamente se puede decir que no tiene olor.
Sin embargo yo me he decido por una tercera receta, tras algunas consultas con Ronald Wick. Después de comentar las alternativas me hizo una observación:
"si no vas a usar aceite de linaza, en España hay una mejor alternativa al aceite de almendras dulces, más económica y al alcance de la mano: aceite de oliva virgen extra, el mismo que se usa en la cocina."
Tanto él como otros constructores aconsejan añadir el contenido de alguna cápsula de vitamina E para retrasar la oxidación del aceite, pero Ronald, además, me comentó que él añadía en una proporción 1:6 aceite esencial de cítrico. De hecho, cuando recibí la flauta desprendía un suave y agradable olor a cítricos.
Así que, en resumen, me hice con una botellita de 15 ml de aceite esencial de limón, se la añadí a unos 100 ml de aceite de oliva virgen extra (el resto acabó en ensaladas) y luego el contenido de una o dos cápsulas de vitamina E. Todo ello en un frasco que ha quedado bien tapado y guardado en oscuridad. De ahí saco lo que necesito a otro recipiente menor provisto de aplicador (concretamente un viejo bote de aceite de almendras de Moeck) que es el que manejo cuando tengo que engrasar alguna de las flautas.

Frecuencia del engrase.
Determinar cada cuánto tiempo es necesario engrasar la flauta está en función de varios factores:
  1. Tipo de madera y acabado.
  2. Tipo de aceite a emplear.
  3. Frecuencia e intensidad de uso.
Si el instrumento es nuevo, del mismo modo que es necesario un rodaje para acostumbrar al instrumento a la humedad, también es necesario engrasar con más frecuencia, del orden de cada tres o cuatro semanas, según Stephan Blezinger quien recomienda, superado este periodo, efectuarlo luego sólo cada 3 ó 6 meses y, en todo caso, dependiendo de la madera y el uso. Sin embargo Philippe Bolton puntualiza cada 3 meses si se usa aceite de linaza o incluso cada mes si es aceite de almendras dulces. Por su parte, Paul Richardson, constructor afincado en Madrid, dice en un artículo publicado en Revista Flauta de Pico Nº 1 en enero de 1995, que en flautas de madera de boj es suficiente con una aplicación anual y de forma más frecuente en maderas más porosas como arce. Al final, como casi siempre, es uno mismo quien tiene que ir aprendiendo de su instrumento e ir poco a poco conociendo sus necesidades. Todo lo demás sólo hay que tomarlo como recomendaciones más o menos generales.

Hay fabricantes que someten a determinados tratamientos a las flautas hechas con maderas más blandas o porosas como la madera de arce, impregnándolas con algún tipo de cera o parafina que hace innecesario el engrase posterior. Lo mejor, atender a las indicaciones que cada fabricante, en serie o artesano, suministre con el instrumento.
En cualquier caso, la flauta ha de estar perfectamente seca antes de comenzar el engrase. Cuando tengo previsto engrasar alguna de ellas la dejo secar al aire un día completo, la engraso y la dejo absorber el aceite durante otro día completo, antes de eliminar el sobrante y volver a tocar en ella.

Utensilios
Un trapo fino de fibra natural que no deje pelusas o una escobilla cilíndrica de pelo de cerdo o sintética para el interior del taladro de la flauta. Si la flauta no está barnizada o no tiene alguna imprimación exterior, con el mismo trapo o las manos desnudas se puede aplicar algo de aceite para que tenga un aspecto lustroso.
Un pincel fino (uno redondo del numero 2) nos permite aplicar aceite con bastante precisión en el entorno de la ventana, donde habrá que evitar que el aceite entre en contacto con el bloque o el canal.
Los principales fabricantes suministran con sus flautas de cierta categoría conjuntos de mantenimiento, que también se pueden adquirir por separado, y que suelen constar de una escobilla adecuada al tamaño de la flauta, pincel, aceite de almendras dulces y líquido anticondensación.
En cuanto a la cantidad, mejor poco y varias veces hasta recubrir la superficie a tratar que pasarse y encharcar la madera. Con el aceite de oliva o el de almendras me bastan dos o tres pequeñas gotas para el cuerpo de una alto, con lo que queda impregnada la escobilla ya aprovecho para engrasar el taladro del pie y un par de gotas más en el interior de la cabeza (que conviene aceitar en vertical con el pico hacia arriba).

Tenéis consejos, incluso con fotografías, para aceitar la flauta en:

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