lunes, 25 de noviembre de 2013

El Concierto nº 4 de Brandeburgo y las fiauti d'echo (II)

Antes de retomar las teorías que tratan de explicar qué eran las fiauti d'echo cierro un tema que dejé medio abierto en la primera parte. Decía entonces que conocía la existencia de una grabación del Concierto de Brandeburgo nº 4 con la participación de Thurston Dart y en la que se empleaban flautas de pico sopranino, seguramente para poner en práctica su teoría de que las fiauti d'echo habrían sido, en aquel entonces, bird flageolets que sonarían una octava por encima de lo escrito y así resolver con ello una serie de problemas musicales advertidos por Dart en la escritura de dicho concierto. No ha sido necesario rebuscar mucho:
Conciertos de Brandenburgo, J. S. Bach
Academy of St. Martin-In-The-Fields

Dir. Neville Marriner
Philips - 6700 045
Año 1971. 2xLP

Segundo disco-cara A-2ª parte, Concierto nº 4 en Sol Mayor - BWV 1049:
Alan Loveday - violín
David Munrow, John Turner - flautas de pico sopranino
Thurston Dart - clavicembalo (Allegro)
Raymond Leppard - clavicembalo (continuo)
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Las teorías presentadas en 1960 por Thurston Dart tuvieron apoyo posteriormente. Bernard Krainis en su artículo "Bach and the Recorder in G", publicado en American Recorder, Vol. 2, Nº 4, en otoño de 1961, sugiere la posibilidad de que la parte Flauto I del Concierto Nº 4 de Brandeburgo habría sido escrita para una flauta de pico en sol, en lugar de una en fa. Y en agosto y noviembre de 1963, en la misma publicación aparecen sendos escritos de Wesley M. Oller en los que cita varias referencias, en periódicos ingleses, a la echo flute de Paisible y se muestra de acuerdo con las consideraciones de Dart acerca de dichas echo flutes (es decir, que fueran bird flageolets en sol).

No habrá que esperar mucho para otra vuelta de tuerca, ya que en febrero de 1964 la Recorder and Music Magazine, Vol. 1, Nº 4 resume la discusión acerca de esta controversia publicada en 1963 en Bach's Brandenburg Concertos por Norman Carrell. Aunque por algún tiempo se llegó a pensar que el término d'echo sencillamente se refería a los efectos de eco presentes en el segundo movimiento, el descubrimiento de las referencias a una echo flute en los diarios londinenses entre 1713 y 1718 sugería la posibilidad de que J. S. Bach hubiese tenido en mente un instrumento en particular a la hora de componer el Concierto Nº 4, como defiende Dart. Carrell, no obstante, no le da toda la razón a aquel y plantea una serie de problemas a la teoría de que se trate de bird flageolets en sol, como Dart creía en 1960, y, aunque defiende que se trata en último término de flautas de pico, ciertas evidencias y los usos de Bach en otras de sus obras, le llevan a sugerir que una de ellas estaría en sol y otra en fa.

No es hasta 1981, diecisiete años más tarde, cuando la controversia de las fiauti d'echo sale a la palestra de nuevo. En esta ocasión es Jeremy Montagu en "What was the Flauto d'Echo?" publicado en el número 23 del FoMRHI Quarterly, de la Fellowship of Makers and Researchers of Historic Instruments, en abril de ese año quien, tras comparar el Concierto Nº 4 BWV 1049 con el Concierto en Fa Mayor para clave BWV 1057, llega a la conclusión de que las fiauti d'echo no son simples flautas de pico al uso, sino flautas capaces de producir algún tipo de eco, tal vez por medio de algún mecanismo como un orificio adicional para el pulgar u otro dedo que pudiera aumentar el área de apertura del orificio abierto. Gracias a esa mayor área del orificio abierto la afinación de la nota tocada tendería a subir y se compensaría, de ese modo, la caída natural de la afinación debida a la disminución de la presión de aire en los pasajes piano.

Cinco años después, en 1986, es Dale Higbee quien, en el número 39 de Galpin Society Journal y bajo el título "Bach's Fiauti d'Echo", propone que la expresión echo no es tanto una descripción del instrumento en sí mismo como una indicación del modo en que este debe tocarse: fuera de escena, para producir un efecto genuino de eco. La idea de ese off-stage le surge a Higbee, como él mismo reconoce en el artículo, al quedar fascinado tras observar la solución adoptada por Nikolaus Harnoncourt en una retransmisión televisiva de los Conciertos de Brandeburgo al frente del Concentus Musicus Wien. En dicha retransimisión se emplearon dos flautas de pico en fa que permanecieron al frente opuestas al violín principal en el primer y en el tercer movimiento. Sin embargo, en el segundo, subieron a los palcos ubicados al fondo de la sala para acentuar el efecto de las contestaciones en eco.
Ese mismo año de 1986, Bernard Krainis presenta en American Recorder, Vol. 29, Nº 2 la teoría de que la fiauti d'echo es una flauta de pico alto con una llave para tocar piano (a la que denomina whisper key). En la actualidad esta idea de una llave para pasajes piano presentada por Montagu y Krainis existe llevada a la realidad en una flauta del fabricante alemán Mollenhauer.

Es 1989, febrero. En Recorder: Journal of the Victorian Recorder Guild, Nº 9 John Martin, tras repasar en "Echoes from the Past" los puntos de vista de varios autores, llega a la conclusión de que las fiauti d'echo podrían ser flautas en fa o bien una en sol y otra en fa. O, incluso, únicamente un error de impresión. La verdad, leído así suena un poco a: la A; la B; la A y la B; ninguna de las anteriores. Pero en la misma publicación, en diciembre de ese mismo año, en el número 10, en un artículo conjunto con Fred Morgan y Malcom Tattersall titulado "Echoes Resounding", John Martin presenta evidencias históricas que apoyan una nueva teoría: cada una de las fiauti d'echo eran en realidad dos flautas de pico unidas la una a la otra para ser tocadas por el mismo instrumentista, dos flautas de pico con una entonación (un voicing) distinta cada una: una para tocar forte y la otra para tocar piano.
¿Recordáis el video de Voices of Music que enlacé en El Concierto 4º de Brandeburgo y las fiauti d'echo (I)? Pues precisamente están poniendo en práctica la teoría de John Martin al usar cada fautista, al menos en el segundo movimiento que es el que se ve en el video, una pareja de flautas unidas y con un voicing claramente distinto.
Para concluir, en ese mismo artículo, Fred Morgan apoya por su parte la teoría ya presentada de que el Concierto Nº 4 se hubiera compuesto pensando en una flauta en sol y otra en fa y Tattersall derrumba la idea presentada por Dart en 1960 según la cual Bach habría escrito el Concierto Nº 4 para una pareja de flageolets.


Echo flute, consistente en dos flautas de pico unidas, como cita John Martin en 1989.
Ejemplar del Museo de Instrumentos Musicales. Universisdad de Leipzig.

Existen algunos ejemplares del instrumento doble descrito por John Martin en el Museo de Instrumentos Musicales de la Universidad de Leipzig, uno de ellos el que se muestra en la imagen que ilustra esta entrada. Aunque este instrumento en concreto no es adecuado para el nº 4. Pero no adelantemos acontecimientos. Ya habrá tiempo.

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